mano descansaba sobre su vientre mientras la otra sujetaba el brazo de Preston.
Parecía convencida de que aquella noche sería su coronación.
—¿Has visto la lista de invitados? —le preguntó a una amiga—. Vivian no aparece por ninguna parte.
Su amiga soltó una risita.
—Quizá por fin entendió que ya no tiene lugar junto a Preston.
Cassidy sonrió.
—Era cuestión de tiempo. Algunas mujeres deberían aceptar que, cuando pierden su belleza, también pierden su valor.
Preston bebió un sorbo de whisky.
—No hables de ella. Ya es pasado.
En ese