vez.
—Habla con mi abogada.
Mariana colgó.
La siguiente tarde, el sedán gris regresó.
Esta vez Verónica bajó del vehículo.
Llevaba un sobre.
—1.8 millones de pesos —dijo—. Firmas que renuncias a cualquier reclamación, dejas de investigar y te vas.
—No.
Verónica sacó una copia de la escritura de la casa.
—Entonces prepárate para perder esto.
Los documentos mostraban un crédito hipotecario de 7.2 millones de pesos contratado mientras Mariana estaba en prisión.
Esteban había actuado usando un supuesto poder notarial.
Mariana examinó el número de instrumento.
Lo