su médico.
—No puede ser ambas cosas aquí —respondió la doctora.
Entonces mi celular vibró.
Mensaje de Adrián:
Diles que tienes ataques de pánico.
Otro mensaje llegó enseguida:
Si actúas inestable, te van a trasladar y yo tendré que autorizar todo.
Miré a la doctora.
—Guarde eso —dije.
Mi voz sonó distinta. Más fría. Más mía.
La enfermera fotografió la pantalla, metió mi teléfono en una bolsa de evidencia y llamó al 911.
Entonces, en la cámara de seguridad, vi algo que me congeló.
Adrián extendió la mano hacia la