preocupaciones y las pequeñas cosas que yo olvidaba.
No entendía quién estaba detrás de todo aquello.
Mi madre.
Ella era la persona que se levantaba un poco antes que los demás.
La que preguntaba si habíamos comido.
La que guardaba una parte de la comida por si alguien llegaba tarde.
La que sabía cuándo algo no estaba bien aunque dijéramos:
—Estoy perfectamente.
Y cuando la vida se complicaba, nunca necesitaba grandes discursos.
A veces solo ponía una mano sobre mi hombro.
Y decía:
—Ya pasará.
De niño pensaba que aquello