En plena audiencia de divorcio, mientras él sonreía convencido de haberme dejado sin nada,

siempre lo segundo. Lo primero impresiona. Lo segundo permanece.”

Lucía cerró la carpeta, la dejó en un cajón y volvió a la reunión.

Por primera vez en muchos años, nadie en aquella sala hablaba por ella.

Y tampoco hacía falta.