PARTE 2 — LA CASA NO SE REGALA KARA

—Esta firma no coincide con la de sus documentos.

Sentí que el corazón comenzaba a golpearme.

—¿Quién presentó esto?

Thomas levantó lentamente la mirada.

—Sienna.

Aquella noche Elliot llegó solo.

Parecía agotado.

—Papá, tenemos que hablar.

Lo invité a sentarse en el porche.

Durante varios minutos permanecimos escuchando el agua.

Finalmente pregunté:

—¿Sabías que Sienna estaba intentando vender mi casa?

Elliot se volvió bruscamente.

—¿Qué?

Le mostré los documentos.

Su rostro perdió todo el color.

—Eso es imposible.

—Entonces pregúntaselo.

Mi hijo sostuvo la autorización con manos temblorosas.

—Papá… esta