su repentina aparición generó una tormenta de emociones en un adolescente que solo conocía a un padre: Tomás.
Los meses de comunicación mantenida en secreto
Por temor a herir a Tomás, Marcos mantuvo las conversaciones con Daniel en secreto durante varios meses. Era una carga pesada para un joven de diecisiete años, navegando entre la curiosidad por sus orígenes biológicos y la lealtad hacia el hombre que lo había criado. Esta dualidad puso a prueba la madurez emocional del joven deportista.
Daniel utilizaba su aparente estatus sofisticado para intentar impresionar