hablar, casi siempre recibía la misma respuesta:
«Ahora no puedo».
—Pensaba que ser buen padre significaba asegurarle el futuro.
—Quizá también significa estar cuando el futuro da miedo —respondió Marta.
Alejandro giró ligeramente la cabeza.
—¿Tu padre lo estaba?
Marta sonrió con tristeza.
—Siempre.
Julián nunca tuvo dinero.
Algunos meses calculaba hasta el último euro antes de llenar el depósito.
Sin embargo, cada sábado llevaba a Marta al taller.
Le enseñaba a reconocer sonidos, medir piezas y desmontar motores.
Cuando algún vecino no podía pagar una reparación, Julián encontraba alguna