Cuando oí que 8 técnicos daban por perdido el jet mientras la hija del dueño esperaba en Suiza, dejé la fregona y me acerqué al motor. El jefe me cortó: «Marta, vuelve a tu zona». No discutí; conecté el diagnóstico y abrí el panel. Entonces encontré un sensor que todos habían revisado… pero nadie había probado en vuelo.

excusa para cobrar menos.

—Mi padre pensaba que había fracasado porque no podía pagarme los estudios —explicó Marta—. Antes de irse me pidió perdón.

Alejandro permaneció callado.

—Pero yo habría cambiado cualquier diploma por 1 tarde más con él.

Aquella frase dejó al empresario mirando el horizonte.

Minutos después sonó el teléfono conectado al sistema del avión.

Era la clínica.

Alejandro respondió de inmediato.

La doctora Keller explicó que Inés estaba consciente, pero muy debilitada.

Quería hablar con su padre.

La voz apareció por los altavoces.

—Papá.

Alejandro tragó saliva.