asistió a la ceremonia junto a Alejandro.
La relación entre padre e hija no se arregló en un día.
Hubo discusiones.
Hubo reproches.
Hubo momentos en los que Inés dudó de que el cambio fuera permanente.
Pero Alejandro siguió apareciendo.
En cumpleaños.
En citas médicas.
En comidas de domingo.
Incluso en días sin ninguna ocasión especial.
Marta también cambió.
Dejó de esconder sus conocimientos.
Comenzó a trabajar en sistemas de diagnóstico de fallos intermitentes y terminó desarrollando un protocolo para detectar precisamente el tipo de problema que había inmovilizado aquel