al responsable del hangar en silencio.
Marta señaló el avión.
—Si me dejan comprobarlo durante el arranque, sabremos si tengo razón.
Alejandro la observó durante varios segundos.
Ropa de trabajo sencilla. Manos manchadas. Ningún título colgado en una oficina.
Pero también vio algo que no había visto en ninguno de los otros técnicos durante horas.
Seguridad.
—¿Cuánto necesitas?
—20 minutos.
Sergio intentó intervenir.
—Alejandro, esto no es razonable.
El empresario ni siquiera lo miró.
—Lleváis 13 horas siendo razonables.
Después entregó a Marta el acceso al panel técnico.
—Tienes tus