Cuando oí que 8 técnicos daban por perdido el jet mientras la hija del dueño esperaba en Suiza, dejé la fregona y me acerqué al motor. El jefe me cortó: «Marta, vuelve a tu zona». No discutí; conecté el diagnóstico y abrí el panel. Entonces encontré un sensor que todos habían revisado… pero nadie había probado en vuelo.

20 minutos.

Y mientras ella subía junto al motor, ninguno de los presentes imaginaba que el verdadero problema del jet estaba escondido precisamente en el lugar que todos habían descartado.

PARTE 2

Marta conectó el equipo de diagnóstico, pidió un multímetro y observó las lecturas durante el arranque.

Los primeros segundos parecían normales.

Entonces apareció.

Una caída mínima.

Duró menos de 2 segundos.

—Ahí está.

Sergio se acercó.

—Eso entra dentro de tolerancia.

—En reposo, sí. Bajo carga, no.

Marta pidió repetir la prueba.

La misma oscilación apareció otra vez.