Yo sonreí con tristeza.
—Porque quiero saber quién me quiere cuando creen que no tengo nada.
Él entendió.
Y esperó.
Tres años.
Ahora caminaba hacia mí frente a cuatrocientos invitados.
Traje negro perfectamente ajustado.
Reloj discreto.
Una presencia que hizo que incluso Graham dejara de sonreír.
Porque todos conocían ese rostro.
No personalmente.
Pero sí de las revistas.
Ethan Vale.
Presidente de Vale International.
El hombre que había comprado tres compañías en el último año.
El empresario que aparecía en las portadas financieras.
El hombre que mi padre había intentado