esencial.
Ricardo sintió una profunda vergüenza.
Durante meses había considerado a Carolina simplemente una condenada más.
Ahora comprendía que quizá nunca había recibido una oportunidad justa de defenderse.
Aquella noche, Laura volvió a visitar a Carolina.
—Encontramos pruebas de que su expediente fue alterado.
Carolina la miró sin comprender.
—¿Eso significa que podré ver a Ana?
—Significa que vamos a solicitar una revisión urgente de su caso.
Por primera vez, una pequeña esperanza apareció en los ojos de Carolina.
Pero antes de marcharse, Laura hizo una última pregunta.
—¿Conocía usted