con un pajarito de madera.
«¿Qué es esto?»
«Una obra de arte carísima».
Sonreí. «Parece un gorrión».
«Entonces mi carrera artística está arruinada».
Dejé de llamarla.
Lo dejó junto a mi cama. «Cuando te recuperes, construiremos algo más grande».
«¿El taller?»
«Ese es el plan».
«¿Y si no me recupero?»
Un pajarito de madera.
«Entonces seguiré haciéndote pájaros ridículos».
Me reí entre lágrimas. «¿Lo prometes?»
«Lo prometo».
***
Seis semanas antes de mi última cita, papá dejó de venir a visitarme.
Mamá decía que estaba desbordado de encargos. Cuando no lograba