quedarme a bordo.
Ya había hecho algo que nunca pensé que podría hacer. Pero bajar del barco y adentrarme en una ciudad desconocida sin Martin me parecía que requería otro tipo de valor.
Ya me había lastrado hacer el crucero. ¿No era eso suficiente?
Volví a mirar la pista de Martin, escrita a lápiz en el margen.
Vamos, cariño. Solo es la comida.
¿No era eso suficiente?
Doblé el mapa con cuidado.
Lo intentaría. Solo una cafetería.
***
A la mañana siguiente, me quedé de pie en lo alto de la