la portada aparecía el nombre de un hospital y dentro había una lista de exámenes médicos.
La expresión de mi padre cambió de inmediato.—¿Te está enviando a hacerte pruebas médicas?
—¡No! Es la primera vez que veo esto.
Mi padre tomó el teléfono y llamó inmediatamente a Robert.
—Si estás planeando algo que involucre a mi hija, te juro que jamás te perdonaré.
Robert respondió con una sola frase:
—Vengan juntos al restaurante el viernes. Después de eso, no tendrás que volver a hablarme nunca más.
Cuando llegamos al