EL HOMBRE AL QUE CRIÉ COMO A MI PROPIO HIJO

dentro de un pequeño mueble de madera.
Después colocó encima una placa sencilla.
*”Aquí vive la mujer que me enseñó que una familia no nace de la sangre, sino de la persona que decide quedarse cuando todos los demás se van.”*
Cada domingo seguimos horneando pan juntos, como cuando él era pequeño.
A veces llegan jóvenes del barrio buscando consejo para comenzar de nuevo.
Iván siempre les sirve el primer café y les dice la misma frase:
—Nunca tengan vergüenza de quien les dio la mano cuando no tenían nada.