los tribunales confirmaron que Iván había sido utilizado por quienes administraban las operaciones financieras.
Perdió gran parte de su fortuna.
Pero conservó algo que el dinero nunca pudo comprar de nuevo.
La oportunidad de empezar otra vez.
Meses después regresamos juntos a Zacatecas.
No a una mansión.
Sino a mi pequeña casa.
Él insistió en restaurarla con sus propias manos.
Pintó las paredes.
Reparó el techo.
Sembró flores en el patio.
Una tarde encontró la vieja caja donde guardaba todas las cartas que me escribió de niño.
Las acomodó cuidadosamente
EL HOMBRE AL QUE CRIÉ COMO A MI PROPIO HIJO