MI HERMANA TENÍA QUE PEDIRLE DINERO A SU ESPOSO HASTA

en su nombre ni cobrar su liquidación, pero había usado esa cifra para proyectar cuánto podrían aportar.
Maribel recordó entonces a la mujer que visitaba a Javier cada mes. —Pensé que eras tú.
Verónica negó. —Yo sólo he ido dos veces a esa planta.
Buscó el nombre de la persona que atendía internamente las aportaciones de Javier.
No era Verónica.
Era **Sonia Carrasco**, encargada administrativa de la fábrica y amiga de Javier desde antes de que él conociera a Maribel.
—Ella es la mujer —dijo mi hermana.
Verónica llamó delante