MI HERMANA TENÍA QUE PEDIRLE DINERO A SU ESPOSO HASTA

Maribel dejaba la fábrica, él podría sostener el hogar. No había gastado todas las aportaciones en fiestas ni mantenía otra familia. Precisamente por eso tardó tanto en comprender qué había hecho mal.
—Yo estaba construyendo algo para nosotros —le dijo durante una de sus últimas conversaciones. Maribel respondió: —No. Estabas construyendo una vida para mí y esperando que cuando estuviera terminada yo agradeciera no haber tenido que elegirla.
Se separaron.
Nuestra madre conservó su casa. Cuando supo que Javier había contado mentalmente con venderla, abrió una carpeta donde guardaba sus