documentos y me pidió que la acompañara a ordenarlos. —No quiero que ninguna de ustedes vuelva a hacer planes con esto mientras yo siga viva —dijo. Las tres terminamos riéndonos, aunque ninguna ignoraba lo serio de la frase.
Maribel siguió trabajando en la fábrica. Meses después pidió cambio de área para no depender administrativamente de personas relacionadas con Javier. La primera vez que recibió su sueldo completo en la nueva cuenta me mandó una fotografía. Había comprado despensa, pagado sus servicios y apartado una cantidad pequeña para ahorrar. Debajo escribió: “
MI HERMANA TENÍA QUE PEDIRLE DINERO A SU ESPOSO HASTA