cansado, y enseguida me sentí culpable.
Siempre había sido un poco reservado con lo del trabajo, pero no misterioso. Por eso esto me parecía diferente. Me estaba pidiendo que no indagara demasiado.
“¿Qué chico?”.
Suspiró.
“¿Acaso importa?”.
“Más o menos”.
“Ni siquiera sabes si eres compatible”.
Parecía cansado, y enseguida me sentí culpable.
“Lo siento”, dije. “Es que no entiendo por qué esto tiene que ser tan específico”.
“Porque ella los necesita”.
“Ni siquiera sabes si eres compatible”.
“Harán las pruebas”.
Había algo en su expresión que no conseguía descifrar.