confirmar que estaba segura y que tenía comida en casa. Después le dije que no aceptaría más amenazas para ocultar lo ocurrido. —No me puedes tratar como una extraña —repitió. —Tampoco puedes tratar a Elena como una cuenta de la que tienes derecho a sacar dinero. Al tercer día recibí una cita de la abogada de mi esposa, Laura Mendoza, para entregar documentos y rendir un relato sobre la llave, la tarjeta y la llamada de la financiera. Acudí sin llevar a Blanca. Laura escuchó mi versión y me enseñó,
MI MADRE ROBÓ LA TARJETA DE MI ESPOSA Y ME LLAMÓ FURIOSA CUANDO EL BANCO RECHAZÓ LA COMPRA; REGRESÉ DISPUESTO A DEFENDERLA, PERO ENCONTRÉ MI CASA VACÍA, PAPELES DE DIVORCIO Y 12 FOTOGRAFÍAS IMPOSIBLES DE EXPLICAR