un vuelco.
—¿Qué cosa?
—No hice todo eso porque me debieras algo.
Lo observé.
—Lo sé.
—Ni porque quisiera que te casaras conmigo.
Me quedé inmóvil.
Ethan sonrió.
—Tenía seis años cuando dije eso. Me gustaba mucho el pastel de bodas.
Solté una carcajada.
—¡Lo recuerdo!
Su expresión se volvió seria.
—Pero sí quería ir al baile contigo.
—¿Por qué?
Me miró directamente a los ojos.
—Porque eres mi mejor amiga. Y porque cuando los demás se reían de mí, tú te quedabas conmigo.
Sentí que las lágrimas regresaban.
—Ethan…