años.
Yo tenía doce años cuando mi padre, Daniel, se marchó.
Recuerdo aquella noche perfectamente.
Mis padres discutieron en la cocina.
Después escuché una puerta cerrarse.
A la mañana siguiente, papá ya no estaba.
Mi madre me explicó que necesitaban vivir separados.
No me contó mucho más.
Durante meses creí que había hecho algo malo.
Pensaba que quizá mis calificaciones no eran suficientemente buenas.
O que había discutido demasiado con él.
Incluso llegué a creer que mi padre se había marchado porque yo no era la hija que esperaba.
Ethan