—Es tuyo.
—No.
—Te lo regalé.
—Con dinero de tu madre.
—¡No sabes de dónde salió exactamente!
—Y tú tampoco quieres demostrarlo.
Tomó aire.
—Mañana voy a revisar las transferencias que me hiciste. Si alguna salió de su dinero, la devolveré.
Megan la miró con una mezcla extraña de desprecio y sorpresa.
Vanessa abrió la puerta.
Antes de salir, se volvió hacia mí.
—No voy a pedirte que me perdones.
—Bien.
—Pero el video…
—No.
Levanté una mano.
—Hoy no.
Asintió.
Se marchó.
Ethan dio un paso tras ella.
—Vanessa.