MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

educado a mi hija para hacer siempre lo correcto.

Le enseñé a decir la verdad.

A defender a quienes eran tratados injustamente.

A no dejarse llevar por lo que pensaran los demás.

Pero hubo un día en que descubrí algo que todavía me cuesta aceptar.

Mi hija había aprendido a ser valiente a pesar de mí.

No gracias a mí.

Todo comenzó el día de su graduación de preparatoria.

Mi hija, Renata, tenía dieciocho años.

Había pasado semanas preparando algo en el garaje.

Cada vez que yo entraba, encontraba cartones,