MI HIJA LLEVÓ UNA FIGURA DE CARTÓN DE TAMAÑO REAL A SU GRADUACIÓN Y MÁS DE DOSCIENTAS PERSONAS SE BURLARON DE ELLA.

—¿Por qué?

—Porque hace tres años mi hija quiso entregar una declaración para defenderte y yo intenté detenerla.

Me miró.

—Renata me contó.

Sentí que el pecho se me apretaba.

—Yo pensé que estaba protegiéndola.

Emiliano secó sus manos.

—Entiendo.

—Pero no fue justo contigo.

Permaneció callado.

Después dijo:

—Señora Patricia, usted no fue quien me expulsó.

—Lo sé.

—Pero sí había mucha gente que pudo haber preguntado qué pasó.

No pude mirarlo a los ojos.

—Tiene razón.

Emiliano se encogió de hombros.

—Yo ya no puedo cambiar lo que