Ricardo miró a los 3. —Esto es ridículo. Vienes a un pueblo, encuentras a un viejo novio y tiras 26 años. —No los estoy tirando. Tú los resumiste en una cena cuando dijiste que nunca me amaste. —Dije cosas crueles. —Sí. —Y ahora me arrepiento. —Eso es tuyo. Su mandíbula se tensó. —Si te quedas aquí con él, no hay vuelta atrás. Pensé en la mesa de nuestra casa, en la maleta que llené en 10 minutos y en las cartas que esperaron 30 años dentro de un baúl. —Esa
# DESPUÉS DE 26 AÑOS, MI ESPOSO DIJO QUE NUNCA ME AMÓ Y QUE HABÍA OTRA MUJER; EN 10 MINUTOS EMPAQUÉ SU VIDA, LE PEDÍ LAS LLAVES Y SAQUÉ LA CARTA QUE LLEVABA 34 DÍAS OCULTANDO… SIN SABER QUE CAMBIARÍA TODO