Porque sabía que volverías. —Claro que habría vuelto. —Eso era lo que temía. Estaba convencido de que nunca caminaría otra vez. Me dijo: “Que me odie. El enojo pasa. La lástima puede durar toda la vida.” Sentí rabia. —No tenía derecho a decidir eso. —No. —Y tú tampoco. —No. —¿La nota de que iba a casarse la escribiste tú? —Sí. Tus cartas seguían llegando. Mateo me pedía que dijera que no habías escrito y luego me pidió que hiciera lo necesario para que dejaras de esperarlo. Miré mis sobres. —Me
# DESPUÉS DE 26 AÑOS, MI ESPOSO DIJO QUE NUNCA ME AMÓ Y QUE HABÍA OTRA MUJER; EN 10 MINUTOS EMPAQUÉ SU VIDA, LE PEDÍ LAS LLAVES Y SAQUÉ LA CARTA QUE LLEVABA 34 DÍAS OCULTANDO… SIN SABER QUE CAMBIARÍA TODO