siempre preparándote para que alguien se molestara. —No estoy diciendo que papá fuera un monstruo. Lo quiero. Pero aquí hablas sin revisar primero la cara de la otra persona. Esa frase se quedó conmigo. En julio del año siguiente nos casamos. La ceremonia debía ser pequeña. Terminó apareciendo medio pueblo. Amalia se sentó en primera fila con un vestido azul y un sombrero demasiado grande que se negó a quitarse. Mariana estuvo a mi lado. Cuando Mateo y yo firmamos, Amalia lloró tanto que el juez le ofreció un pañuelo.
# DESPUÉS DE 26 AÑOS, MI ESPOSO DIJO QUE NUNCA ME AMÓ Y QUE HABÍA OTRA MUJER; EN 10 MINUTOS EMPAQUÉ SU VIDA, LE PEDÍ LAS LLAVES Y SAQUÉ LA CARTA QUE LLEVABA 34 DÍAS OCULTANDO… SIN SABER QUE CAMBIARÍA TODO