Después, durante la comida, se acercó. —Ahora sí puedo morir tranquila. —Ni se te ocurra usar mi boda para anunciar eso. —Siempre tan mandona. Vivió 2 años más. Murió una mañana de abril, dormida, pocos días antes de que floreciera el peral. Lloré por ella con sentimientos que no cabían en una sola palabra. La quise. También me hizo un daño enorme. Perdonarla no borró ninguna de las 2 cosas. Ricardo no volvió a buscarme salvo por asuntos pendientes y por Mariana. Ella me contó que decía que nuestro matrimonio
# DESPUÉS DE 26 AÑOS, MI ESPOSO DIJO QUE NUNCA ME AMÓ Y QUE HABÍA OTRA MUJER; EN 10 MINUTOS EMPAQUÉ SU VIDA, LE PEDÍ LAS LLAVES Y SAQUÉ LA CARTA QUE LLEVABA 34 DÍAS OCULTANDO… SIN SABER QUE CAMBIARÍA TODO