había una lancha restaurada. En un costado decía: “La Golondrina.” —Sigues siendo sentimental. —Solo con la madera. Reí por primera vez desde la cena con Ricardo. Subimos después hasta un viejo peral. 30 años antes, bajo sus flores, Mateo me había dicho: —Cuando termine mi casa, te voy a pedir matrimonio aquí. Yo había respondido sí antes de que existiera una pregunta. Puse una mano sobre el tronco. —Perdimos 30 años. Mateo no intentó endulzarlo. —Sí. —No podemos recuperarlos. —No. —Entonces no quiero que me hables como si pudiéramos volver
# DESPUÉS DE 26 AÑOS, MI ESPOSO DIJO QUE NUNCA ME AMÓ Y QUE HABÍA OTRA MUJER; EN 10 MINUTOS EMPAQUÉ SU VIDA, LE PEDÍ LAS LLAVES Y SAQUÉ LA CARTA QUE LLEVABA 34 DÍAS OCULTANDO… SIN SABER QUE CAMBIARÍA TODO