a ser quienes éramos. —No quiero eso. Me miró. —Quiero conocerte ahora. Si tú quieres. Cuando regresamos cerca del mediodía, una camioneta conocida estaba frente a la casa azul. Ricardo esperaba recargado en el cofre. Mateo se detuvo. —¿Tu esposo? —Mi futuro exesposo. Ricardo nos vio juntos. —Vaya. No perdiste tiempo. —¿Qué haces aquí? —Vengo por ti. —No te pedí que vinieras. —Verónica y yo terminamos. No era nada serio. —Eso no cambia lo que dijiste. —Estaba enojado. —Dijiste que nunca me amaste. Miró a Mateo. —¿Y este quién es? ¿
# DESPUÉS DE 26 AÑOS, MI ESPOSO DIJO QUE NUNCA ME AMÓ Y QUE HABÍA OTRA MUJER; EN 10 MINUTOS EMPAQUÉ SU VIDA, LE PEDÍ LAS LLAVES Y SAQUÉ LA CARTA QUE LLEVABA 34 DÍAS OCULTANDO… SIN SABER QUE CAMBIARÍA TODO