ropa, Renata entrando detrás, las manos extendidas, el empujón, mi caída, su voz diciendo “levántate”. Un policía miró la pantalla y apretó la mandíbula. —Con esto la Fiscalía no va a tratarlo como accidente. Entré a quirófano pensando en mi papá. “Cuídate, Elisa”, me había dicho antes de morir. Yo le había prometido que lo haría. Desperté en terapia intensiva al día siguiente. Tenía la garganta rasposa, la espalda en llamas y un miedo infantil a mover cualquier parte del cuerpo. Pero cuando intenté mover los dedos de los pies,
# MI HERMANA ME EMPUJÓ POR LAS ESCALERAS POR LA HERENCIA DE PAPÁ… PERO NO SABÍA QUE EL HOSPITAL AL QUE ME LLEVARON ERA MÍO