familia.
Álvaro intentó responder, pero mi padre lo interrumpió.
—Y ahora voy a explicarte por qué estaba presente en aquella reunión.
Se quitó las gafas y miró directamente a mi marido.
—Soy Tomás Salvatierra. El propietario de TS Automoción.
Mercedes dejó escapar un grito.
Álvaro permaneció inmóvil.
—No puede ser…
Mi padre le entregó los documentos.
—Tu nombramiento como director queda revocado. Además, hemos abierto una investigación por utilizar vehículos de demostración de la empresa para asuntos familiares y registrar pruebas de conducción inexistentes.
Daniela palideció. El coche de lujo