empezaron a oírse voces desde la calle.
Mi suegra había llegado.
Desde la ventana vi a Mercedes con una pancarta enorme que decía: «Un padre tiene derecho a ver a su hija».
Daniela sostenía otra: «Queremos justicia».
Álvaro estaba junto a un periodista, vestido con el mismo traje arrugado del día anterior. Había varios vecinos mirando, y un creador de contenido grababa con una cámara profesional.
Mercedes comenzó a hablar de su sufrimiento. Aseguró que yo había utilizado la fortuna de mi padre para destruir a su hijo, impedirle conocer