enviar a otro representante.
Me negué.
—No voy a evitar un negocio legítimo por miedo a encontrarme con mi exmarido.
Daniel revisó la agenda.
—La reunión será mañana a las diez. Blackwood Holdings enviará a su presidente.
Sabía perfectamente quién era.
Aun así, me limité a asentir.
La sala de reuniones ocupaba la última planta de un hotel.
Llegué cinco minutos antes, acompañada de dos abogados y nuestro director técnico.
Vestía un traje color marfil y llevaba el cabello recogido.
No necesitaba joyas.
Cuando las puertas se abrieron, Adrian entró