ME ARROJÓ A UN FOSO DE SERPIENTES PARA COMPLACER A SU AMANTE… SIETE AÑOS DESPUÉS, VOLVIÓ A VERME Y CAYÓ DE RODILLAS

y un pequeño cuaderno.

Mi padre nunca había escondido allí los derechos mineros.

Había guardado algo mucho más personal.

Una carta dirigida a mí.

La abrí con las manos temblorosas.

«Mi querida Evelyn:

Si algún día lees estas palabras, espero que hayas encontrado una vida que te haga feliz.

He pasado tantos años intentando protegerte de los peligros del mundo que a veces temo haberte enseñado a desconfiar de todos.

No quiero eso para ti.

Quiero que ames. Que te equivoques. Que vuelvas a empezar cuantas veces sea necesario.

Pero