Mi suegra me afeitó la cabeza mientras dormía

parte de mi vida.

El rostro de Eleanor se endureció.

—Eres una desagradecida.

—Y usted es una agresora.

Silencio.

Absoluto.

***

Por primera vez alguien dijo la palabra correcta.

No fue una broma.

No fue una discusión.

No fue una corrección.

Fue una agresión.

Y ambas lo sabían.

***

Eleanor intentó recuperar el control.

—Nadie te va a creer.

Mariana abrió un cajón.

Sacó una carpeta.

Y la colocó sobre la mesa.

Fotografías.

Informe policial.

Declaraciones.

Documentación médica.

Todo fechado.

Todo archivado.

Todo real.

La policía había tomado el incidente mucho más