descubrí.
Mauricio cerró los ojos.
—Entonces también encontraste la libreta.
—Encontré todo.
Elena puso sobre la mesa la copia del poder notarial.
—Incluso esto.
Mauricio miró el documento.
Pero, en lugar de defenderse, tomó su teléfono.
—Hay algo que necesitas saber antes de seguir pensando lo peor.
Marcó un número.
—¿A quién llamas?
—A la Notaría 18.
Elena sintió que el estómago se le hundía.
Mauricio activó el altavoz.
Una mujer respondió.
Después de identificarse, Mauricio dijo:
—Soy Mauricio Álvarez.
Quiero confirmar si ya está listo el trámite que inicié