de acuerdo.
Aquella misma semana revisaron sus finanzas.
Durante 2 años él había pagado prácticamente todos los gastos de la casa desde una cuenta conjunta.
No faltaba dinero.
No existían retiros secretos.
No había transferencias sospechosas.
Pero encontraron otro problema.
Mauricio había acumulado más de 180,000 pesos en deudas de tarjetas y préstamos personales.
Había pagado rehabilitación privada, transporte, medicamentos y adaptaciones de la vivienda sin decírselo a Elena porque no quería preocuparla.
—Esto también es ocultarme cosas —dijo ella.
Mauricio bajó la cabeza.
—Lo sé.
Vendieron el segundo