—Pero lo haces sentir así.
Ella se quedó inmóvil.
—¿Sentir cómo?
Mauricio no respondió.
Elena caminó hasta la recámara usando su bastón, aunque ya podía distinguir la puerta.
Se sentó en la cama.
Unos minutos después, Mauricio entró.
Ella creyó que venía a disculparse.
En cambio, lo vio mirar directamente hacia ella.
Después abrió el clóset.
Sacó una maleta negra.
Se arrodilló junto a la cama y la empujó debajo.
Elena sintió que se le cerraba el pecho.
Mauricio lo había hecho con absoluta tranquilidad.
Porque estaba convencido de que