sí puedo decirle que su visión está regresando.
Elena lloró.
Su primer impulso fue llamar a Mauricio.
Pero se detuvo.
Después de 2 años dependiendo de él, quería regalarle algo hermoso.
Quería esperar hasta poder reconocer su rostro.
Mirarlo directamente.
Decirle:
—Te estoy viendo.
Así que guardó el secreto.
Durante las semanas siguientes comenzó a distinguir muebles, colores fuertes y siluetas.
Mauricio no sospechó nada.
Hasta el jueves por la noche.
Habían discutido durante la cena porque Mauricio olvidó recoger unos medicamentos.
—También tengo trabajo, Elena.
—Nunca dije que no.