Después de 20 años sin ver, mi esposo me suplicó que cancelara la cirugía que podía devolverme la vista. “Por favor, no lo hagas”, repetía, aunque nuestros 2 hijos soñaban con que pudiera verlos. No discutí y entré al quirófano. Cuando me quitaron las vendas y miré su rostro por primera vez, reconocí una cicatriz que me devolvió al peor día de mi infancia.

ropa interior, un cargador y artículos de aseo.

Mauricio había preparado equipaje para irse.

Pero debajo de la ropa había algo más.

Una carpeta.

Elena la acercó a la ventana.

Todavía necesitaba mucha luz para leer.

En la primera hoja distinguió 2 palabras.

“Convenio de divorcio”.

Se le helaron las manos.

Después encontró un sobre con el nombre de una mujer.

Jimena Salas.

Y una frase escrita por Mauricio en la primera página de una carta:

“No sé cuánto tiempo más puedo seguir viviendo así”.

Elena dejó de respirar por