que su hermano estaba utilizando dinero o influencias para conseguirle un niño.
—Si Mateo llega a vivir conmigo, será porque las autoridades consideran que es lo mejor para él —le explicó a Héctor—. No porque tú tengas una empresa importante.
Durante las visitas, Mateo hablaba poco.
Prefería armar figuras con bloques, leer libros sobre animales o sentarse cerca de la ventana.
Un jueves, Laura le llevó una novela infantil.
—¿Vas a regresar la próxima semana? —preguntó él.
—Sí, el jueves, como siempre.
— ¿Y si tienes mucho trabajo?
—Organizaré mis pendientes