acuerdos que ya no podían modificarse. Otros exigieron nuevas garantías antes de regresar.
Pero, poco a poco, las negociaciones volvieron a depender de la calidad de sus propuestas y no de información obtenida ilegalmente.
Lo que más le dolió a Héctor fue descubrir que había confundido cercanía con lealtad.
Mientras tanto, algo completamente distinto comenzaba a transformar su familia.
Laura continuó visitando a Mateo con la autorización correspondiente.
Había completado entrevistas, evaluaciones psicológicas y las primeras sesiones de preparación para convertirse en familia de acogida.
No quería que nadie pensara