oídos.
“Si mañana por la mañana empiezas a recordar cosas que crees que nunca sucedieron, por favor… no te fíes de tus recuerdos.”
Pensé que mi marido estaba perdiendo la cabeza.
Pero a la mañana siguiente, todo cambió.
Me desperté con un dolor de cabeza inusual.
Al mirar por la ventana, un recuerdo extraño me vino de repente a la mente.
Una niña pequeña.
Tenía unos cinco años, cabello rubio y ojos azul brillante. Estaba sentada en nuestra cocina, llamándome mamá.
El recuerdo era tan vívido que casi podía oír