Salí de prisión después de tres años y mi madrastra dijo que mi padre había muerto… pero el cuidador del cementerio me entregó una llave que lo cambió todo

desapareció de casa poco antes de mi arresto.

Me acerqué como si fuera un animal vivo.

Retiré la tela.

El reloj estaba parado a las 2:17.

Mi padre jamás dejaba un reloj detenido sin razón.

Abrí la puerta frontal.

Dentro, detrás del péndulo, había una memoria USB pegada con cinta.

Mis manos empezaron a temblar.

Walter cerró la puerta del trastero detrás de nosotros.

—Hay una toma eléctrica en el pasillo. Traje mi portátil.

Lo sacó de una mochila vieja.

—¿Usted sabía que había eso?

—No. Tu padre solo